La luxación de rótula es una patología común entre razas de perro pequeñas. Hay razas con mayor predisposición a ello.

La rótula (o patela) es un hueso pequeño situado en la cara anterior de la articulación de la rodilla. Su función consiste en permitir que la pata se flexione de modo adecuado y para ello se mueve por el surco que forman fémur y tibia.

Cuando la rótula se sale del surco, del “camino”, hablamos de luxación. Eso provoca que la articulación no realice su movimiento de modo correcto y se producen los síntomas que nos alertan a profesionales y propietarios.

Síntomas de luxación de rodilla en perros

La sintomatología varía en función de la forma y el grado de la luxación. Lo más frecuente es cojera, dificultad en la marcha, sobrecarga de músculos y tendones de la rodilla. Y, lógicamente, dolor. Ese síntoma silencioso que muchas veces no detectamos.

Como decíamos antes es una patología muy frecuente en razas pequeñas.

Diagnóstico: ¿cómo se detecta?

Si detectas la aparición de cojera, dificultad para caminar o cambios en su manera de caminar es importante que acudas a tu clínica veterinaria o consultes con un veterinario especializado para confirmar el diagnóstico.

La exploración minuciosa y la realización de pruebas complementarias, si fuera necesario, como radiografías permitirá determinar el grado de la patología y en qué dirección se luxa la  rodilla. Esto último es importante a la hora de realizar rehabilitación y fisioterapia.

La luxación de rótula se da con más frecuencia en razas de perro pequeñas

Tratamiento de la luxación de rótula

En algunos casos será necesaria la cirugía para poder garantizar la calidad de vida del perro. Pero no todos los casos lo necesitarán de modo urgente.

El tratamiento antiinflamatorio será necesario porque además, no olvidemos, que el perro padece dolor, aunque no lo demuestre de manera clara.

Pero la rehabilitación y la fisioterapia personalizada han demostrado buenos resultados. En primer lugar minimizando y/o eliminando el dolor de la zona, ten en cuenta que no puede estar siempre tomando antiinflamatorios. Soluciona y evita las sobrecargas por las malas posturas en la marcha que se producirán en otros grupos musculares. Se trabajará la zona según lo requiera el grado de afectación, el tipo de marcha y el dolor que pueda padecer el perro.

Sea o no necesaria la cirugía, la fisioterapia ayudará en ambos casos, tanto para minimizar síntomas y estabilizar, como para garantizar una correcta recuperación postcirugía.