Los problemas articulares en perros y las enfermedades asociadas suelen agravarse en los meses más fríos. Esto sucede por igual en humanos y animales. El frío no es el mejor compañero de estas patologías. Y durante los meses de invierno es importante tomar algunas medidas preventivas para minimizar consecuencias como el dolor: aplicar calor antes de los paseos, realizar ciertos estiramientos siempre bajo la recomendación de tu especialista veterinario, evitar paseos en las horas más frías, acortar las salidas….

El calor mejora la cojera en perros

Con la llegada de los meses más templados, los síntomas asociados a estas patologías, como la cojera, mejoran notablemente. Si además sigue un plan de rehabilitación notarás una mejora considerable.

Pero ¡cuidado! El verano y el calor pueden contribuir a que esa mejora sea solo pasajera. Podemos, sin darnos cuenta, hacer que nuestro perro empeore, de la cojera, y de otros síntomas asociados como pueden ser: dolor, inflamación, contracturas,… El verano puede ser traicionero.

El motivo está siempre relacionado con el aumento de ejercicio: paseos más largos propiciados por las buenas temperaturas y los días más largos; juegos más intensos debido a que no muestra cojera y se le nota con buen ánimo; juegos con más personas y/o con otros perros fruto de encuentros, quedadas familiares, con amigos.

Por eso en verano debemos estar muy atentos para no empeorar todo lo que hemos ganado al disminuir el tiempo frío. 



¿Cómo podemos notar que algo no va bien si aún no muestra cojera? 

Te dejamos 2 señales muy típicas en las que podrás fijarte:

  • Lamido excesivo de ciertas zonas.
  • Paradas en los paseos que antes no se daban. Si tu perro se tumba a mitad del paseo, o deja de jugar de repente.

Te dará pistas para poder actuar. Pero ten en cuenta el calor. Puede que tu perro se tumbe en el paseo porque está acalorado, tenga sed. Debemos también estar atentos a los golpes de calor. Cada perro, al igual que pasa con las personas, tienen una tolerancia al calor. Aún así debemos tenerles siempre bien hidratados, evitar los paseos en horas centrales del día y evitar juegos muy prolongados cuando el calor aprieta.

¿Y las piscinas?

Hay muchos perros que adoran bañarse y remojarse en las piscinas durante estos meses. ¿Es recomendable? Debéis estar atentos a lo siguiente:

  • El animal hará mucho más ejercicio del que está acostumbrado. El agua es fantástica para cualquier patología articular, muscular o tendinosa. Pero, en su justa medida. Si se pasa todo el día entrando y saliendo del agua, nadando, al final el exceso de ejercicio le pasará factura. Con lo que limita el tiempo de juego y nadar.
  • Atentos a los resbalones. Uno de los grandes enemigos de los perros con patologías articulares son los resbalones. Esto puede pasar en ciertos suelos, en parquet, y como no, en superficies mojadas. Un resbalón puede provocar un empeoramiento drástico que no queremos. No le hagas correr por superficies mojadas.


Siguiendo algunas pequeñas medidas preventivas el verano seguirá siendo un momento de disfrute y diversión. Pero, ¡recuerda! Prevenir mejor que curar.